El e-commerce, ganador de la batalla contra el Covid-19.

noviembre 2020 / Tecnología, Salud

El Internet en los últimos años ha tenido la ventaja de ser un patrón universal. El e-commerce es un término que describe cómo los negocios están utilizando la tecnología para transformar sus procesos internos y sus relaciones de negocios, ya sea con sus proveedores o con sus clientes.

En medio de la pandemia, el comercio electrónico se ha convertido en el salvador para muchas marcas y empresas en todo el mundo, incluso para muchas compañías se ha convertido en el único canal de venta que les ha ayudado a permanecer vivos. En el futuro se espera que las compras y servicios online sigan en aumento, para todo tipo de categorías. Las marcas deben aprender a relacionarse con el consumidor digital.

Te compartimos cuatro aprendizajes que las marcas deben considerar para tener éxito en esta nueva era por medio del e-commerce:

El comercio electrónico es más que un punto de venta.
El Covid-19 forjó la necesidad de que las marcas entiendan en su totalidad la forma en que los consumidores interactúan con ellos a través de los diferentes medios y cómo cada uno influye en el otro. Las compañías que están saliendo ganadoras ante esta situación son las que han aprovechado para invertir en construir su marca digital.

Una estrategia que genera resultados.
El crecimiento del e-commerce ha sido claro, tanto en las categorías que ya dominaban, como en las que apenas apostaron por esta vía. Prácticamente todas las categorías han visto cómo el comercio electrónico ha tenido un impacto en sus ventas. Con esto nos percatamos que los consumidores jóvenes son los que más compran online para satisfacer sus necesidades y una vez que compran por este canal es probable que lo conviertan en sus opciones habituales.

Plataformas amigables.
El consumidor sigue valorando su tiempo al decidirse por una compra, aunque ésta sea online, si se enfrentan con plataformas que no son dinámicas, se desesperan u optan por otras más amigables, en algunos casos, hemos visto que si se sienten a gusto navegando al hacer compras, el tiempo dedicado aumenta significativamente y por ende la compra será mayor.

Romper el paradigma de que es demasiado complicado.
La excusa más común para no entrar al negocio del e-commerce es que es complejo, o demasiado técnico. Además de creer que su público objetivo no se encuentra ahí. Tal vez no se vuelva la estrategia principal de la marca, pero sí una posibilidad de abrir nuevos canales de compra y llegar a nuevos usuarios. Tienen que pensar en adaptarse a las circunstancias. Las marcas deben aprender de la agilidad que ha demostrado el gran retailer online.

Aunque el futuro es incierto, se debe hacer una mirada hacia allá, observar los beneficios de tener la capacidad de entender el proceso de compra del consumidor, sus posibles cambios y las implicaciones del comercio electrónico.

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